El jurado de esta edición reúne a los ganadores de las cuatro ediciones anteriores, una decisión que sitúa el criterio del premio en manos de quienes ya han demostrado su trabajo bajo sus propias condiciones.
Son fotógrafos cuyo trabajo ha sido reconocido cuando la imagen se reduce a lo esencial, sin el apoyo del color, resolviendo forma, luz e intención con precisión. Su mirada nace de la experiencia directa, con una comprensión rigurosa de lo que sostiene una fotografía.
Carl Doghouse desarrolla su práctica en Londres entre el retrato y el paisaje urbano, moviéndose entre el estudio y la observación de entornos visualmente intensos. Luca Onnis, afincado en Roma, ha construido un lenguaje centrado en el retrato, donde la profundidad emocional estructura su obra. Zhenhuan Zhou, con base en Toronto, ha definido su trabajo a través de un proceso de aprendizaje y evolución técnica, con especial atención al tratamiento de la imagen. Ian Pettigrew, director de arte con más de dos décadas de experiencia, aporta una perspectiva formada dentro de la industria creativa, donde la construcción visual y la relación con el sujeto son claves.
Cuatro trayectorias distintas, unidas por una experiencia compartida dentro del propio premio y por un nivel común de rigor alrededor de la imagen.